LA LUCHA JUNTA, LA LUCHA CONSIGUE: 9 DE ABRIL EN BARCELONA

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Después de mucho tiempo volví a sentirme en Colombia, dice sonriendo una mujer. Se llama Laura, nació en el norte de Italia y es una de las muchas personas que han trabajado alguna vez en Colombia y sienten en carne propia las vicisitudes por la que atraviesa el país suramericano. Como Laura, varias decenas de colombianos, colombianas y gente de los cuatro puntos cardinales del planeta que residen en Barcelona, se echaron a la calle el pasado 9 de abril para expresar su apoyo al proceso de paz que adelantan la guerrilla de las FARC y el gobierno presidido por Juan Manuel Santos y que busca poner fin al conflicto más viejo del hemisferio occidental.

En la emblemática plaza Cataluña, el epicentro neurálgico de Barcelona y donde el movimiento 15-M instaló sus carpas para desplegar su lucha social y pacífica, fue llegando la gente colombiana. Llegaban los catalanes. Se juntaban argentinas y peruanos. Una italiana hacia de reportera gráfica. Un profesor inglés toma del brazo a su pareja colombiana y observa los preparativos. Es primavera. Hace sol y los turistas que a espuertas llegan a disfrutar de la primavera barcelonesa observan con curiosidad a los activistas que comienzan a desplegar las pancartas y las banderas tricolor. Algunos preguntan sobre el motivo de la reunión y otros disparan sus cámaras fotográficas. Muchas instantáneas iban de inmediato al mundo virtual y en tiempo real se podía observar desde un teléfono móvil, una tableta o un portátil qué tanto entusiasmo había entre la gente reunida por la paz.

Hemos recortado nuestro pasacalle para estar hoy con ustedes, cuenta un hombre de acento andino. Entre chistes y bromas explica que varias personas que en el pasado estuvieron marchando contra la guerrilla, hoy día comprenden que el tiempo que actualmente vive Colombia es distinto y todo invita al entendimiento y la unión para alcanzar la paz y la reconciliación. Por esta razón han cambiado las leyendas de las pancartas y en otras han retirado las consignas que incitaban a la división entre los colombianos. Lo importante es terminar ahora con el conflicto a través del diálogo, agrega mientras alista una enorme bandera del país, aunque tengamos ideales políticos diferentes. COLÒMBIA EN PAU, la plataforma creada en el Mediterráneo para apoyar el proceso de paz, está logrando unir a muchísima gente distinta alrededor de la bandera de la paz.

Un miembro de la guardia urbana apostado junto al monumento de canaletas, el sitio donde los culés celebran los títulos del fútbol club Barcelona, le pregunta a los que encabezan la marcha por la ruta que van a seguir. “Pel carrer”, contesta en catalán uno de los marchantes. En Barcelona a nadie se le niega el derecho a manifestarse en paz y por tanto el policía sale al centro de la calle y con un silbato ordena detener el tráfico para que los que participan en la marcha tomen la calle y continúen su curso por La Rambla, uno de los lugares más visitados del mundo y donde acuden unos setenta millones de turistas cada año.

Entre los manifestantes se ven parejas mixtas, colombianas con catalanes y viceversa, que van empujando sus coches de bebés. Un grupo de personas que lucen camisetas que denuncian el maltrato contra los animales participan activamente y gritan las consignas: ¡Viva Colombia! ¡Visca Catalunya¡ Una mulata cubana que pasaba por La Rambla le pregunta a uno de los manifestantes sobre el motivo de la marcha y cuando alguien se lo explica se une a ella y empieza a gritar a todo pulmón. Así son los latinoamericanos: se juntan para una lucha con la misma alegría que lo hacen para comenzar una fiesta o para disfrazarse durante los carnavales.

Cuando la marcha avanza por la calle Ferrán para alcanzar la plaza de Sant Jaume, un grupo de jóvenes dan vivas a los manifestantes y explican a gritos que son de Medellín. Son gente joven que viene de paseo y de pronto se topan con sus paisanos en el lugar menos pensado: haciendo una demostración política a más de nueve mil kilómetros de la costa colombiana. El ánimo sube. No hay lugar para la tristeza. Se vive con optimismo el proceso de dialogo que transcurre en La Habana para terminar con la guerra en Colombia.

En la plaza de Sant Jaume espera un grupo de COLÒMBIA EN PAU. El medieval palacio de la Generalitat de Cataluña y el neoclásico edifico que alberga al Ayuntamiento de Barcelona, hacen de telón de fondo para que dos manifestantes lean en las dos lenguas, catalán y castellano, el manifiesto que dio origen a la plataforma. Todos los partidos políticos de Cataluña han dado su respaldo a COLÒMBIA EN PAU y han enviado pequeñas delegaciones para demostrar con su presencia física que también le apuestan a la paz de Colombia.

Es horario de verano. Son las ocho de la noche y aún está claro. Los distintos colectivos empiezan a recoger sus carteles y pancartas para volver a sus casas o irse a un bar para tomarse un par de cervezas y comerse una tapa. De repente se escucha una gritería. Por una de las bocatomas de la Plaza de Santa Jaume aparece un piquete de mujeres y hombres de la tercera edad. Son los “iaioflautas”, como ellos mismos se reclaman, que se han juntado para realizar un escrache denunciando los recortes a la sanidad y la educación y contra los desahucios. Protestan frente a la presidencia de la Generalitat. El mundo sigue en lucha. Unos luchan por la paz en un país suramericano y otros contra el desmonte del estado de bienestar. La lucha junta. La lucha consigue.

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